Segundo eclipse de sol en Cabrera en 114 años: «Hubo gente asustada que se refugió en sus casas»

La comarca leonesa vivió en abril de 1912 un fenómeno similar al de este miércoles y unos 10.000 cabreireses fueron testigos en primera persona del ocultamiento del sol tras la luna

Astrónomos instalados en Cacabelos observaron el eclipse de sol de 1912.

Astrónomos instalados en Cacabelos observaron el eclipse de sol de 1912. Fotografía retocada por técnicas digitales a partir de la original publicada en prensa.

No queda nadie con vida que fuera testigo del eclipse de sol sucedido en Cabrera en 1912, pero un testimonio nos ha llegado a través de una segunda persona. El 17 de abril de 1912, apenas tres días después del hundimiento del Titanic, amaneció con normalidad en Cabrera. El sol brillaba en esa mañana de abril, pero a las 11.46 de la mañana, el cielo comenzó a oscurecerse a pleno día. La luna se interpuso entre la tierra y el sol y la noche se hizo a mediodía. En una sociedad en la que las noticias científicas se reducían a pequeños círculos, la mayor parte de la población se vio sorprendida por este fenómeno astronómico.

Según narró Fernando Fernández a sus familiares, “el sol comenzó a oscurecerse en pleno día. Fue como durante un atardecer, pero a mediodía. La temperatura bajó y la confusión se apoderó de los animales que actuaron como si fuera de noche. La gallinas se guardaron en sus gallineros como hacen cada noche y hubo gente asustada que se refugió en sus casas”.

El día del eclipse de 1912, este cabreirés de Quintanilla de Yuso tenía sólo 11 años, pero se le quedó grabado en la memoria lo que vio durante los minutos que Cabrera, la Luna y el Sol se alinearon perfectamente. Lo recordó hasta el final de sus días y como tal se lo trasmitió a algunos de sus familiares.

En una Cabrera ajena a los boletines astronómicos que circulaban por las capitales, la repentina sombra proyectada por la Luna no fue vista como un fenómeno de la ciencia, sino como una quiebra del orden natural de las cosas. Así se vivió en la zona de la península Ibérica donde se pudo ver el eclipse.

Tampoco los expertos se ponían de acuerdo en qué zona se iba a poder presenciar. Astrónomos de todo el mundo se desplazaron a la estrecha franja que cruzaba el noroeste de la Península Ibérica para estudiar el eclipse. Según algunos cálculos, ese 17 de abril de 1912 se iba a producir un eclipse total de Sol visible desde parte de Galicia, León y Asturias, pero otras fuentes estimaban que el eclipse solo sería parcial.

Finalmente, según el testimonio de Quintanilla de Yuso y la prensa de la época, el eclipse llegó a ser total en algunos lugares, mientras que en otras zonas se observó como anular (una especie de anillo de fuego en el momento en que la Luna se situaba entre la Tierra y el Sol.)

Expedición astronómica en Cacabelos

Durante el eclipse de 1912, los astrónomos llegados de distintos lugares tomaron fotografías y midieron con gran precisión el momento de cada fase del eclipse. Un equipo de astrónomos venido de la Universidad de París se instaló en Cacabelos (León) y llegó a cinematografiar el evento.

Recorte de prensa del eclipse de sol de 1912 y de la expedición científica instalada en Cacabelos.

Recorte de prensa del eclipse de sol de 1912 y de la expedición científica instalada en Cacabelos.

Este eclipse forma parte de una serie de eventos que, a principios del siglo XX, convirtieron a España en un importante foco de interés astronómico. A pesar de que ver eclipses totales de Sol en un mismo lugar es un fenómeno poco frecuente, a comienzos del siglo XX se sucedieron tres eclipses de Sol visibles desde la Península Ibérica: en 1900, 1905 y 1912.

Esta circunstancia tan especial sirvió de estímulo para la astronomía española, ya que se compraron telescopios e instrumentos astronómicos, y se dio un importante impulso al estudio del sol.

Hoy, 114 años después, Cabrera vivirá un nuevo eclipse. Aunque esta vez será diferente. Con la población plenamente informada y preparada con gafas homologadas podrán disfrutar del fenómeno en unas condiciones óptimas, ya que sus cielos limpios y la escasa contaminación lumínica la hace como una de las zonas privilegiadas para disfrutar de este histórico momento.

La comarca de Cabrera rondaba los 10.000 habitantes en 1912. El desglose de la suma es el siguiente:
Benuza: 2.600
Truchas: 2.600
Encinedo: 2.300
Castrillo de Cabrera: 1.350
Puente de Domingo Flórez: 1.320