La ‘Notre Dame’ de Quintanilla de Yuso también sufrió un grave incendio

Iglesia de Nuestra Señora de la Expectación de Quintanilla de Yuso

En el siglo XIX, parte de esta iglesia de Nuestra Señora de la Expectación fue pasto de las llamas

Este lunes atendimos al desafortunado y nefasto incendio en el edificio turístico más visitado de Europa, con 13 millones de visitas anuales. La gran catedral de Notre Dame (Nuestra Señora, en francés) sufrió graves daños en su cubierta y la estructura se resintió tras el devastador fuego, ante la sensación de desolación e impotencia de medio mundo. Con las duras imágenes todavía en la retina, los franceses evalúan daños y preparan donativos y presupuesto para su restauración, con promesas y ofrecimientos de colaboración también desde España.

Iglesia de Nuestra Señora de la Expectación de Quintanilla de Yuso
Iglesia de Nuestra Señora de la Expectación de Quintanilla de Yuso. Foto: S. Carracedo

Salvando las enormes diferencias entre el gran templo parisino y la modesta iglesia de Quintanilla de Yuso, paradójicamente también bajo la advocación de Nuestra Señora, cabe recordar que este humilde edificio de Cabrera Alta también sufrió un grave incendio y que causó daños considerables, muy cuantiosos para los vecinos de este pueblo.

Lejos de la repercusión mediática mundial que ha tenido el fuego de Notre Dame, el de la Iglesia de Nuestra Señora de la Expectación de Quintanilla no trascendió a los medios de comunicación, pero su incendio se ha trasmitido oralmente de generación en generación y existen documentos en los que figuran grandes gastos y acarreo de pizarra para la iglesia.

Nos remontamos al siglo XIX, posiblemente a 1856. En ese año, también había en el pueblo una ermita dedicada a Santo Tirso o (Santu Tisu) edificada por la cofradía del mismo nombre, posiblemente, en 1664. Hacia 1850, el catastro de Madoz informa de su deteriorado estado y que varias tallas (de Santo Tirso y San Sebastián) se trasladaron a la iglesia parroquial. Al parecer, en 1856 se vende la capilla de Santo Tirso a Juan de Liébana, en 1857 se «acarrea losa de la ermita para la iglesia y en 1860 se vende la piedra de su torre». Este cambio de titularidad en 1856 y el desmantelamiento del templo en los años siguientes pueden indicar la precisamente la fecha del incendio que arruinó parte de la parroquia de Quintanilla, avalado por el dato de que la iglesia tuvo un «arreglo general» en 1858.

Es posible que nunca lleguemos a conocer las causas de aquel incendio, pero según cuentan los vecinos, la cercanía de las velas al retablo mayor de la iglesia hizo que este prendiera fuego y quedara reducido a cenizas. Ante una iglesia sin retablo, los vecinos de la localidad decidieron trasladar a la iglesia el pequeño retablo de la ermita Santu Tisu que se quedó sin él, sin santos y, por lo tanto, sin culto. Sin demasiada utilidad religiosa, la ermita fue vendida.

Prueba de que el retablo de la iglesia no corresponde con el original es su pequeño tamaño, ya que apenas ocupa la mitad de la pared donde se asienta. Las mediciones tomadas a este retablo coinciden con las de las paredes de la antigua ermita de Santo Tirso, lo cual viene a corroborar la validez de la explicación que se ha transmitido de forma oral a través de las últimas generaciones.

La urgente restauración

En la actualidad, 161 años después, y sin rastros de aquel incendio, la iglesia de Quintanilla necesita una restauración urgente. Aquejada de goteras, grietas y con un tejado a punto de caerse, la intervención parece inaplazable. La techumbre que cubre el campanario se sujeta por unas vigas que se han desplazado y apoyan sólo en unos pocos centímetros, por lo que una racha de viento o un vendaval podrían provocar su caída y el desastre para una espadaña vencida hacia el exterior. En Notre Dame los bomberos temían que cayeran las campanas, su peso habría causado estragos.

Hay personas conscientes del problema y que ya están trabajando en ello. Es el momento de actuar, de empujar, de pedir, de dar, de colaborar, de movilizarse sino queremos atender a otra pérdida de patrimonio. La ‘Notre Dame’ de Quintanilla de Yuso necesita ayuda, el edificio más emblemático de la localidad y que costó pagar a sus vecinos más de siglo. Pero eso es otra historia…

El tejado del campanario, apoyado en escasos 5 centímetros. Foto: S. Carracedo
El tejado del campanario, apoyado en escasos 5 centímetros. Foto: S. Carracedo